martes, 9 de julio de 2013

TRAVESÍA.

Quise navegar en otros mares, sin tener la precaución de las sirenas a las que tanto Odiseo temía, pero por la terquedad del hombre ni me ate al mástil ni me tape los oídos, incluso debí hasta cerrar los ojos y tapar mi nariz para que sus aromas no me encontraran, es mas ni debí pasar por allí.

Pero lo hice con una sola esperanza, ver mas allá de lo que ofrecen mis ojos con un horizonte cercano y bastardo, vi construir ilusiones para después ser derrumbadas en cualquier día de domingo, vi nacer esperanzas en trazos hechos en piel, que simplemente se pierden cuando las brazas del sol rosaron la piel y finalmente pude ver de lejos como renacían esperanzas en una noche ruidosa, pero sin frutos algunos.

Asi pues he vuelto al charco de donde sali, cansado, y aun peor sin esperanzas de un futuro que tienda su mano como lo han dicho en las películas de tv o en discos de música.